José Ignacio Rucci


Benito Juárez / La emboscada contra José Rucci, hace hoy 35 años, fue uno de los grandes errores políticos de Montoneros, una organización político militar que hasta hacía unos meses venía muy bien, mecida por uno de sus aciertos más notables: la campaña por el retorno de Juan Perón bajo el lema "Luche y Vuelve", que sustituyó a la guerra popular y prolongada del " ¡Ni votos ni botas; fusiles y pelotas!" Con la muerte de Rucci, Montoneros se equivocó en el tiempo y en el espacio, las dos categorías que determinan la acción política. Con el espacio porque ocurrió dos días después del triunfo plebiscitario de Perón, en democracia y con el peronismo no sólo en el gobierno nacional sino controlando la mayoría de las provincias y las dos cámaras del Congreso. Perón los había instado de diferentes maneras a que abandonaran las armas y se reciclaran en la democracia. Pero eso a Mario Firmenich no le gustaba: "El poder político brota de la boca de un fusil", dijo "El Pepe" el 8 de septiembre de 1973 luego de un encuentro de la Juventud con el general en el chalet de Gaspar Campos. Es que Perón los consideraba sus "formaciones especiales", útiles en su vasto dispositivo contra la dictadura, pero que debían dejar las armas una vez recuperados la democracia y el gobierno. Montoneros también se equivocó en el tiempo. Perón tenía 78 años y una salud resquebrajada; el retorno a los vaivenes políticos de su país le estaba acortando su tiempo vital y los montoneros lo sabían a partir de su estrecha relación con uno de los médicos del general, el doctor Jorge Taiana, ministro de Educación, papá del actual canciller. Sólo tenían que sentarse a esperar evitando cualquier tensión inútil con Perón. Pero, el clima de la época no ayudaba: todos pensaban que la revolución socialista estaba a la vuelta de la esquina y que había que apurar las cosas. Además, eran muy jóvenes. Según las fuentes consultadas, Montoneros mató a Rucci para apretar a Perón, para convencerlo de que le convenía tenerlos en cuenta a la hora de repartir las cartas, dentro y fuera del Movimiento. Fue un error en el tiempo y en el espacio, y un preludio de otras decisiones del mismo calibre, como el pase a la clandestinidad del 6 de septiembre de 1974. Montoneros pudo haber sido el ala izquierda, progresista, del peronismo, pero se subió al tren equivocado. *Editor Jefe del diario PERFIL y autor del libro "Operación Traviata, ¿quién mató a Rucci?".
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